¿Cuántas veces quisiste ver un milagro realizado? Sobre todo aquellos que son dignos de publicarse por todos lados.
Un enfermo que diga "de pronto los resultados dicen que estoy curado y no tengo nada, DIOS LO HIZO", o una familia sin dinero pueda decir "Apareció alguien que me ofrendó mucho dinero, DIOS TOCO SU CORAZON".
A todos nos gustan los milagros así.
En 2da de Reyes 3 vemos otro tipo de milagro.
Dos reyes y, más tarde, un tercero, se suman para ir contra un enemigo en común: el rey moabita.
El camino que eligieron para dicho ataque fué clave:
(3:8) "Por el desierto de Edom".
Mientras iban, se quedaron sin provisiones, y sin agua para ellos y sus caballos. La muerte no iba a ser por espada, sino por falta de provisiones. A veces estamos en ese desierto, que cuesta y duele, y cuando menos lo esperamos llega el punto crítico y más profundo de la crisis, donde te quedas sin fuerzas, sin aliento, sin ganas de seguir. (vs.3:10) Hasta llegamos a pensar que Dios no nos quiere dejar seguir.
Tras consultar al profeta Eliseo, este dice lo siguiente: (3:16) "haced muchos estanques". La provisión del agua llenaría esos estanques, pero ellos debían construirlos, y en cantidad. Si construían 2, se llenarían 2. Si construían cientos, entonces se llenarían cientos. Todas esas veces que de rodilla le pides a Dios un milagro, o aquellas veces que te quedas dormido intentando orar y tener comunión con El. Todas esas veces que has pedido oración a todas las personas que conoces. Esos son tus estanques y Dios te dice que sigas construyéndolos, porque serán llenos.
Al leer éste pasaje, uno tiende a imaginarse que las aguas que llenarían tales estanques serían de lluvia. "Dios hizo llover, y los estanques se llenaron". Es el milagro fácil que uno desea. "Dios sanó de pronto", "Dios otorgó el dinero de la nada", "Dios obró de manera subrenatural", sin embargo, las aguas no vinieron de lluvia...
VS 3:20 Las aguas vinieron del camino de Edom, es decir, del desierto!!!
El milagro fácil es una bendición, sin duda alguna, pero no te procesa tanto como el milagro que proviene del desierto. El luchar día a día intentándolo procesa tu carácter y lo vuelve más fuerte, pero el milagro rápido no. En ambos nuestro Señor se lleva la gloria, pero cuando te preguntes "por qué no me sucederá como a tal persona que de pronto el Señor hizo un milagro", recuerda: estas en medio de un proceso, sigue construyendo estanques, y Dios los llenará, y al final saldrás aprobado, como estos reyes que se hicieron con la victoria.
Que bendición saberlo! sin duda ha afectado mi pensamiento.
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